jueves, 30 de mayo de 2013

TOTITA LA TORTUGA

Queridos niños, acá les dejo el cuentito que les leí a otros niños con motivo de los festejos del Día del Libro en Florida.
A Totita la conocí, vivía en una cantera en el campo de La Tatucera de mi amigo Alfonso. ¿lo recuerdan?, está en el cuento "Las aventuras del ratoncito Miguel"

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Totita la tortuga


Había una vez una tortuga llamada Totita que vivía en una cantera y, una mañana despertó con el alegre canto de los pájaros, pues ya estaba en Primavera.
Salió de adentro de su casita y al mirar a su alrededor vio tan preciosa la mañana que decidió dar un paseo y visitar a su prima Manuelita que también vivía en una cantera, en un campo vecino.
Primero tomó su desayuno, preparó su canastito con algunos alimentos, se puso  su preciosa capelina que adornó  con flores  del campo de todos los colores cual un arco-iris, y salió toda coqueta con su lento andar a recorrer la distancia que la separaba de Manuelita.


Por el camino iba saludando a todos sus amigos y conocidos: al “guitarrero”, al “tatadios”, al “torito”, al “ciempiés”- que salió presuroso de abajo de una piedra para saludarla -; a las hormigas que marchaban con sus preciosas cargas de hierbas tiernas.
Saludaba a las flores, ponderándoles sus colores y perfumes, que ellas agradecían, inclinándose.
Por allá también le pasaban zumbando por sobre su cabeza, abejas, avispas, mangangás, quienes la saludaban alegremente mientras seguían su camino en busca del néctar de las flores.
Unas mariposas  la acompañaron un trecho y luego la abandonaron para posarse en un ramillete de flores amarillas. 

Saludo va, saludo viene, se sintió cansada de tanto caminar y saludar y, calculando que era el mediodía por la altura del Sol allá en el cielo, decidió detenerse a la sombra de un frondoso árbol a descansar. Sacó de su canastito un precioso mantelito que tendió sobre la gramilla y el plato con su almuerzo. Luego que comió guardó todo y, como estaba cansada decidió dormirse una siestita. Así que se quitó su preciosa capelina para no estropearla, se metió en su casita, cerró sus ojitos y se durmió dulcemente.
Luego de un rato, despertó feliz y contenta, descansada, dispuesta a  seguir su camino.
 Se colocó nuevamente su capelina, tomó su canastito y allá marchó repartiendo saludos por doquier hasta que llegó a la cantera donde estaba su prima Manuelita, quien desde lejos la vio llegar y  toda alborozada salió a recibirla.
   
Luego de saludarse y contarse “sus cosas”, Manuelita la invitó a bañarse en la cantera. Totita aceptó encantada ya que le venía muy bien refrescarse luego de tanto caminar. Allí se encontró con sus viejos conocidos los sapos y los peces que vinieron presurosos a saludarla.
Luego de disfrutar el baño, Manuelita la invitó a tomar el té, porque Totita ya estaba pensando en el regreso y había que reponer fuerzas.
Luego de ello se despidieron cariñosamente, prometiendo Manuelita visitarla pronto.
Totita emprendió el regreso y por el camino encontró a varios “grillos afinando las cuerdas de sus violines para dar un concierto esa noche con unos amigos, y también a un grupo de luciérnagas que probaban para ver  si sus lamparitas funcionaban bien, pues eran las encargadas de iluminar el lugar del concierto.                                                                                                         
              

Mientras caminaba encontró a alguna pequeña” langosta” saltarina, mariquitas”, gusanos paseanderos.
Con todos se saludaba y, así, mientras caminaba de regreso, todo  empezó a  "aquietarse” los pájaros volvían a sus nidos, mientras los “horneros” saludaban alegremente al Sol despidiéndose de él hasta el otro día, ya que se estaba marchando lentamente a dormir. 

Cuando Totita llegó a la “cantera” el Sol se estaba ocultando y pronto se escuchó el concierto de los grillos y, las luciérnagas prendieron sus farolitos.
Totita estaba feliz por todo lo que había disfrutado, así que se metió en su casita y durmió como un angelito toda la noche soñando con los amiguitos y conocidos que había encontrado ese día.
Porque supo mantener los lazos de amistad y amabilidad entre sus conocidos y amigos, eso hizo posible que la distancia le resultara corta, se vió acompañada  todo el camino, nunca estuvo sola.
Y… colorín colorado este cuentito se ha acabado.

Un abrazo a todos y cada uno.
 
 
                                                            

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