
El espacio de Abuela Hortelia
viernes 25 de noviembre de 2011

viernes 18 de noviembre de 2011
Cuando se ubicaron en el lugar preparado, uno de los chiquitos de 3 años, miró los cuadros que se exponían y dijo:¡como los mirasoles de Van Gogh!, cuando vio los dos cuadros que habían con ese tema. En verdad fue de asombro!, pero es que justamente con su maestra Mabel, era el pintor que habían estudiado. Así que me dijeron su nombre completo, nacionalidad y otros datos más, como estudiantes avanzados en historia de la pintura. ¡Felicitaciones a la maestra y a todos ellos.
viernes 30 de septiembre de 2011










Hoy 4 de Octubre es el Día del Animal; o sea el día de nuestros "hermanos menores". Ellos son los habitantes del hermoso Reino Animal, quienes con los demás Reinos, comparten con nosotros el planeta Tierra.
Niños: respeten a todo animal que se cruce en vuestro diario vivir, ellos igual que nosotros tienen derecho a la vida, por algo se los puso en la Tierra; todos vienen a cumplir una misión,-- como las Mariquitas que se comen los pulgones que enferman a los árbol
es --, todos son necesarios´; ámenlos.
Un abrazo para todos y cada uno.
miércoles 14 de septiembre de 2011
Ocurre que cuando yo era niña, mi mamá cultivaba un hermoso jardín lleno de flores, y en él, además de mariposas, abejas, mangangás y otros insectos, también estaban las mariquitas o San Antonios, que me encantaba jugar con ellas al verlas tan coloridas, como también lo hice con los tatadios, toritos, guitarreros etc.
También estaban los caracoles paseándose entre las plantas, ya que se alimentan de ellas; me encantaba si estaban dentro de la casita, tomarlos entre mis dedos y cantarles el " caracol, col, col, saca tus cuernos al sol"... y ver como lentamente se empezaban a mover e irse asomando hasta que salían todo y con sus cuernitos empezar a mirar para un lado y otro como diciendo:
- ¿ quién me sacó de mi dulce sueño?... ; luego verlo desplazarse dejando su estela brillante en el suelo.
Así de simple eran nuestros juegos, siempre en contacto con la Naturaleza; aprendiendo de ella mientras la cuidábamos. ¡Si supieran lo feliz que fuí!, por eso tengo tantas cosas que les quiero regalar a través de mis cuentitos.
Dicen que:" Un niño felíz, será un adulto felíz"; en mí se cumplió.
Un abrazo para todos y cada uno.


En un tranquilo arroyito, bordeado de camalotes y juncos, vivían sapos y ranas, tortugas, peces y caracoles. Todos eran muy amigos a pesar de ser de diferentes especies.
Entre ellos estaba la ranita Lola y el caracolito Pito, quienes se querían mucho y tenían largas conversaciones sobre sus vidas, de lo mucho que disfrutaban de aquel lugar tan bello y tranquilo, lleno de cantos de pájaros, del cua-cua de los pastos silvestres. Era común que alguna pata, que iba de paso, anidara en sus orillas e incubara los huevos que luego la convertían en orgullosa mamá, y los llevara a nadar al arroyito; ellos luego crecerían y partirían en busca de otros horizontes y formar su propia familia.
El caracolito Pito observaba todo esto y pensaba lo mucho que le gustaría volar para conocer otros lugares. Se lo comentó a su amiga Lola: - ¿ te das cuenta lo lento que camino con mi casa a cuestas?; mucho tiempo me lleva llegar a cualquier lugar, en cambio tú, puedes saltar y desplazarte mucho más rápido, aunque tengo la ventaja de poder descansar dentro de mi casita cuando estoy cansado, todas las veces que quiero, pero eso no me satisface.
Lola le contestó: - es cierto lo que dices, tengo una vida más entretenida, ya que puedo estar dentro como fuera del agua, desplazarme más rápido e ir a otros lugares …
Se quedó un momento callada y luego le dijo a Pito: - ¿qué te parece si te subes encima mío y te llevo a pasear?.
- ¿de verdad? – dijo Pito.
- ¡Sí! – dijo Lola, vamos a probar, si te gusta, lo repetimos cuantas veces quieras.
Así fue que Pito subió sobre su amiga Lola y salieron todos contentos salta que salta por la orilla del arroyo, y saludando por doquier a todos los amigos que iban encontrando, quienes mucho se reían al ver esa pareja tan divertida.
Ante las risas que llevaban los dos, se asomaban los peces y las tortugas del arroyo para ver lo que pasaba.
- ¡Hola amigos! - saludaban Lola y Pito, este último, con sus cuernitos largos que
es donde están los ojos, girando para todos lados, ya que su curiosidad era mucha por conocer otros lugares.
Así anduvieron largo rato, Lola salta que salta mientras su amigo disfrutaba de aquel novedoso paseo.
Luego de un buen rato volvieron al lugar donde vivían y fueron recibidos con aplausos por los demás habitantes del lugar, deseosos de que Pito contara de la aventura vivida.
Así lo hizo, con lujo de detalles; luego de agradecer a Lola, se metió en su casita y se durmió cansado por tantas emociones vividas soñando con lo que había visto y pensando volver a salir montado en su amiga Lola, que tan generosamente se ofreció a llevarlo.

El caracolito Pito se encontraba disfrutando de su siesta cuando sintió un toc-toc-toc
sobre su casita. Se despertó sobresaltado preguntándose quien llamaría, así que se asomó lo más rápido que pudo y estirándose hacia arriba, vio que era la señora Mariquita.
- Él le dijo: - señora Mariquita ¿qué la trae por aquí?
- Ella le respondió: - vengo a advertirte que cerca de acá, en aquel añoso árbol de mimbre que todos conocemos, ha salido un gran hormiguero; como sé que son tus enemigas naturales, quiero advertirte del peligro que corres si vas a ese lugar.
- Pito le contestó: - mucho le agradezco señora Mariquita su preocupación, tendré mucho cuidado de alejarme de ese lugar. Ustedes prestan un gran servicio al Reino Vegetal, al combatir el pulgón que enferma plantas y árboles. Esa solidaridad hace posible que ellas se salven y puedan seguir viviendo. También se preocupan de seres como yo, que nos desplazamos muy lento y nos es difícil escapar en forma rápida, siendo presa fácil de quienes no nos quieren.
- Gracias nuevamente, señora Mariquita por avisarme. El amor lo hace posible.
- Así es – le contestó ella; estamos para ayudarnos los unos a los otros, es una Ley del Universo: “Todos somos uno”.
Esto dijo, se despidió de su amigo y volvió feliz a su hogar por el servicio prestado.