domingo, 17 de abril de 2016

Lluvias copiosas en Uruguay - POMPEYA



En Uruguay hace cuatro días que llueve copiosamente y con aspecto de seguir otro tanto, esto hace que se detenga mi diario trajinar en el jardín ; debo cuidarme para evitar algún fuerte resfriado o algo mayor.

Pero antes les traigo algunas imágenes del día de hoy sacadas por mi amada hija que llegó desde Mdeo a visitarme y hacerme compañía.

Florida vestida de otoño acompaña la abundante lluvia.



En todo hay belleza

Con tanta lluvia que me impide andar en el jardín, tejo mucho al crochet y doy muchas vueltas por la casa, y como siempre termino con mis amados libros en las manos, entre ellos encontré una guía de un viaje a Pompeya que tuve la oportunidad de conocer hace unos años.



La visité, al igual que a otras ciudades de Italia; mirando las ruinas se puede apreciar la magnitud de aquella catástrofe inesperada.

Pompeya






Erupción del Vesubio

Para el momento de la erupción del Vesubio en la ciudad de Pompeya vivían aproximadamente allí unas 25000 personas. Algunas semanas antes del catastrófico suceso varios terremotos afectaron a la ciudad.
Muchos de los ciudadanos abandonaron la misma por miedo a nuevos temblores y la mayoría de ellos se salvaron para el momento de la erupción. A pesar de esto, más de dos mil fueron las víctimas de la ciudad de Pompeya.
Además de Pompeya otras dos ciudades sufrieron de este desastre: Herculano yEstabia. Estas dos ciudades también yacían a la ladera del volcán y sufrieron las enormes consecuencias.


Pompeya: la ciudad congelada
Gracias a la gran capa de cenizas que cubrió todo, la ciudad se mantuvo escondida y olvidada durante casi 17 siglos. Hasta el año 1738 Herculano no fue descubierta, cuando un granjero de la zona encontró uno de los edificios emergiendo de la tierra.
En 1756 los exploradores y arqueólogos encontraron la gran ciudad de Pompeyagracias a una serie de manuscritos que relataban su ubicación.
Esta ciudad se mantuvo congelada, conservando así decenas de pinturas, edificios, esculturas y otros objetos en impecables condiciones. Sin embargo, lo más aterrador de todo es que muchas personas quedaron petrificadas en la posición en la que se encontraban antes de morir.
Hubo testigos de esta catástrofe, entre ellos Plinio el Joven quien le escribe una carta a su querido Tácito contándole sobre esta tragedia.
Un abrazo a todos y cada uno.



viernes, 15 de abril de 2016

capilla de la Medalla Milagrosa.


Como les decía, el 15 de agosto me fue sumamente grato porque se me cumplieron dos sueños largamente acariciados: visitar el Museo del Louvre y la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.


La capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa es uno de los mayores centros de peregrinación y de oración que atrae a numerosos fieles venidos del mundo entero, deseosos de recogerse y pedir la protección de la Virgen María.






Butaca donde se sentó la Virgen para hablarle a Santa Catalina Labouré




Este santuario está situado en el corazón de Paris, en la calle del Bac nº 140…


En verdad me resultó muy emocionante contemplar los cuerpos incorruptos de Santa Catalina Labouré y Santa Luisa de Marillac.
Esto fue algo diferente y que pocas veces se tiene la oportunidad de ver.


Un abrazo a todos y cada uno.










domingo, 10 de abril de 2016

VISITA AL LOUVRE:::



Visité el Museo del Louvre el 15 de agosto de 1990, día en el que  todo el mundo cristiano celebra el Día de la Virgen, así que mi visita a Paris fue doblemente valiosa para mí, ya que aproveché y visite la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa en la calle du Bac 140.
 Visitar el Museo del Louvre, al que considero un "santuario", porque allí están expuestas las obras más maravillosas que el hombre ha volcado en lienzos, tablas, y también esculturas; es lo máximo que nos puede regalar la vida a los que amamos el arte en cualquiera de sus manifestaciones, pero a mí, especialmente la pintura de los grandes maestros.
Llegué a él, llena de emoción para hacerlo por la Pirámide de cristal, que es la entrada principal, (de quien alguien dijo: "es una cicatriz en la mejilla de Paris".), y así sumergirme en aquél lugar soñado por mi. 
(Esta pirámide es obra de un americano de origen chino. Tiene 8 mts. de profundidad; sus vidrios se limpian cada dos meses por alpinistas.)
Los vidrios fueron fabricados en la misma fábrica de los espejos del Palacio. Tiene ascensor hidráulico y escalera mecánica para acceder al hall Napoleón en donde encontramos una librería, (la más completa de Paris) varios restaurantes, cafeterías, bancos, auditorium, oficinas de correos, sala de conciertos, gran boutique de souvenir etc.
Para poder entrar en un día normal se forman colas en la plaza con frente a la Tullerías, de más de tres cuadras. !Pero vale la pena ese sacrificio!.
El Louvre era el Palacio Real, es una obra de siete siglos, se empezó a construir  en el 1.200. Es un palacio en el que Carlos V el Sabio, instala su biblioteca.
Francisco I reúne los primeros cuadros de los grandes maestros: Tiziano, Rafael, Leonardo. En tiempo de Luis XVIII y Carlos X se adquieren antiguedades egipcias, griegas, asirias y romanas. Es uno de los museos más ricos del mundo. Tiene aproximadamente 400 piezas de arte catalogadas : la Venus de Milo, Victoria de Samotracia, La Gioconda, La muerte de Sardanápole,(de Delacroix) La Piedad de Avignon etc.son algunos de ellos. 
El museo tiene 3 grandes Alas: Sully, Denon, Richelieu y otras menores. 
Es de imaginarse lo que disfruté en aquél santuario del Arte.



El primer cuadro que la guía nos llevó a ver fue: La balsa de la Medusa , que se encuentra en el ala Denon, pintura impactante por sus dimensiones y el dramatismo de su tema.
Aprovechando que la Mona Lisa se encuentra en el mismo lugar (atiborrado de público admirándola, mientras los guías gritan a voz en cuello : !no flash! !no flash!) nos deleitamos frente a ella,iluminada y protegida por un grueso cristal.
Mona Lisa, by Leonardo da Vinci, from C2RMF retouched.jpg

Joconde en francés), también conocida como La Mona Lisa, es una obra pictórica del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre de París.

Su nombre, La Gioconda (la alegre, en castellano), deriva de la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo: la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que realmente se llamaba Lisa Gherardini, de donde viene su otro nombre: Mona (señora, del italiano antiguo) Lisa.
Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 × 53 cm, pintado entre 1503 y 1519,1 y retocado varias veces por el autor. Se considera el ejemplo más logrado de sfumato, técnica muy característica de Leonardo, si bien actualmente su colorido original es menos perceptible por el oscurecimiento de los barnices. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado a temperatura estable para su preservación óptima.2 Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro.
Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado embarazada. Pese a todas las suposiciones, las respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.
La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino también en los misterios que la rodean. Además, el robo que sufrió en 1911, las reproducciones realizadas, las múltiples obras de arte que se han inspirado en el cuadro y las parodias existentes contribuyen a convertir a La Gioconda en el cuadro más famoso del mundo, visitado por millones de personas anualmente.
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La balsa de la Medusa
Observen las dimensiones de la obra : 491cms x 717 cms
! como para no impactar!

La balsa de la Medusa
(Le Radeau de la Méduse)
JEAN LOUIS THÉODORE GÉRICAULT - La Balsa de la Medusa (Museo del Louvre, 1818-19).jpg



 (en francésLe Radeau de la Méduse) es una pintura al óleo realizada por el pintor y litógrafo francés del romanticismo Théodore Géricault entre 1818 y 1819. La obra, que el autor culminó antes de haber cumplido la treintena, se convirtió en un icono del Romanticismo francés. Es una pintura de formato grande (491 cm × 716 cm) que representa una escena del naufragio de la fragata de la marina francesa Méduse, encallada frente a la costa de Mauritania el 2 de julio de 1816. Al menos 147 personas quedaron a la deriva en una balsa construida apresuradamente, y todas ellas, salvo 15, murieron durante los 13 días que se tardó en rescatarlos. Los supervivientes debieron soportar el hambre, la deshidratación, el canibalismo y la locura. El suceso llegó a ser un escándalo internacional, en parte porque sus causas fueron atribuidas a la incompetencia del capitán francés que actuaba bajo la autoridad de la reciente y restaurada monarquía francesa.
Al seleccionar esa tragedia como el tema de su primer trabajo importante –una descripción que no le había sido encargada de un acontecimiento reciente–, Géricault seleccionó deliberadamente un incidente muy conocido que pudiera generar un gran interés público y, al mismo tiempo, ayudarlo a impulsar su carrera. El evento en sí fascinó al artista, quien, antes de comenzar a trabajar en la pintura final, emprendió una investigación intensa y realizó muchos bocetos preparativos. Para construir un modelo detallado a escala de la balsa, entrevistó a dos de los supervivientes, Alexandre Correard, un ingeniero de los Arts et Métiers y el cirujano Jean-Baptiste Savigny. Su empeño lo llevó a ir a depósitos de cadáveres y hospitales donde pudiera ver de primera mano el color y la textura de la carne de los agonizantes y los muertos. Como el artista había anticipado, la pintura resultó ser altamente polémica en su primera exhibición, en el Salón de París de 1819, y se ganó tanto elogios apasionados como condenas. No obstante, el evento consolidó su reputación internacional, y el cuadro es, aún hoy, ampliamente considerado una obra seminal en la historia temprana del Romanticismo en la pintura francesa.
Este fue el principio de mi visita al Museo del Louvre, habría mucho más para contar en otro momento.
Un abrazo a todos y cada uno.



sábado, 9 de abril de 2016

Para tomar en cuenta ...


Como siempre, buscando tema para que este blog continúe vigente, tuve la suerte de encontrarme con este material y seguir su ejemplo.




EL TIGRE Y LA LIEBRE
Un día dando un paseo por el monte, un joven vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por si mismo. Se impresionó tanto al ver el hecho, que regresó al día siguiente para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual.
Con sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía : la liebre dejaba un buen pedazo de carne cerca del tigre.
Pasaron los días y esto se repitió de modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo salir a procurarse comida por sus propios medios.
Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, el joven se dijo :
No todo está perdido. Si los animales son capaces de ayudarse de ese modo, con más razón podremos hacerlo las personas. Y decidió intentar una experiencia: se tiró al suelo, simulando encontrarse en un estado de extrema pobreza y se dispuso a esperar a que pasara alguien y lo ayudara. Transcurrieron las horas, llegó la noche y nadie se acercó. Estuvo ahí durante todo el día siguiente; ya se iba a levantar decepcionado, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio, llevaba en su ser la desesperanza del hambriento, la soledad del enfermo y la tristeza del abandono.Su corazón estaba devastado, casi no tenía deseos de moverse. Entonces oyó que una hermosa voz, muy dentro de él le decía:
 -- Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que el mundo vale la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, deja de hacer de tigre y simplemente sé liebre.
Está todo dicho.

Un abrazo a todos y cada uno.

miércoles, 6 de abril de 2016

EL DILUVIO


EL DILUVIO



                             En Semana Santa, la TV, entre los tantos temas que nos trajo fue hablar sobre el Diluvio y por supuesto, el Arca de Noé.

Arca de Noé


Grabado de principios del siglo XVIII que refleja el Arca de Noe y la distribución de los animales que en ella viajaron.
El Arca de Noé es un relato de la Biblia hebrea, en el que se narra como, por orden de Dios (Yahvé o Jehová), el patriarca Noé construye una embarcación para su salvación y la de su familia quienes, preservados del diluvio universal, luego repoblarían la Tierra con su descendencia. Se encuentra tanto en los textos sagrados del judeocristianismo (la Torah y el Antiguo Testamento) como en el Corán de los musulmanes. Su origen puede remontarse al mito sumerio de Ziusudra, incluido en un poema épico de laMitología Caldea llamado Atrahasis, y al contacto de los hebreos con la cultura mesopotámica después de la caída de Jerusalén.
Aunque en el pasado se aceptaba el diluvio universal como un hecho histórico, actualmente la tendencia de los estudiosos es hacia el escepticismo respecto a su literalidad, dada la falta de evidencia geológica para tal evento.Sin embargo, varios literalistas bíblicos siguen explorando el monte Ararat, donde la Biblia dice que el arca descansa.

Pero, lo que para muchos suena a mero cuento fantástico, tiene varios visos de realidad, especialmente si se revisan las constantes menciones históricas a la existencia real del Arca. Obviando el hecho que alguna vez haya ocurrido un diluvio universal (muchas culturas indoeuropeas, mesopotámicas y precolombinas, incluida la mapuche, se refieren al mito de que el mundo alguna vez fue cubierto totalmente por las aguas y algunos geólogos aseguran que alrededor del 5.600 AC se produjo un evento de extinción masiva que, entre otras cosas, creó lo que hoy conocemos como el Mar Negro), existen diversos testimonios históricos y pruebas que aseguran que la famosa Arca de madera construida por el famoso patriarca bíblico sí existió en realidad.
Andréi Poliakov, orientalista y explorador ruso que subió en el año 2003 al Monte Ararat, asegura que sobran los documentos históricos, en particular las crónicas históricas sumerias, que confirman la existencia del profeta Noé, la construcción de un arca y el suceso de un gran diluvio. “Cuando estuvimos en Najicheván, región azerbaiyana que significa ‘país de Noé’, un experto local nos enseñó la tumba de Noé, quien habría estado sepultado allí hasta 1983. Además, supuestamente el único trozo fosilizado del arca se conserva en la Catedral de Echmiadzin (Armenia), reliquia que es objeto de peregrinación desde tiempo inmemorial y que llegó al templo en la Edad Media de manos del monje bizantino Iakob”.


¿Realmente existió el Arca de Noé? Evidencias muestran cuál sería su ubicación actual

Según diversos testimonios escritos, pruebas fotográficas y fotos satelitales, el gigantesco barco que escapó del diluvio universal ordenado por Dios todavía reposaría, oculto en un glaciar, en la ladera norte del Monte Ararat.

Las Santas Escrituras, en los capítulos 6 al 9 del Génesis, nos relatan que Dios, disgustado por las constantes y terribles pecados en que incurría el hombre, le notificó a Noé, el “único hombre justo y cabal entre la gente de su tiempo”, que iba a destruir el mundo mediante un diluvio que duraría 40 días y 40 noches. Para ello, el Supremo Creador del cielo y la tierra le ordenó construir una gigantesca nave de madera de tres pisos, 150 metros de largo y 30 de ancho, una especie de caja rectangular de fondo plano, sin popa, quilla, remos, anclas o velas, hecha sólo para flotar y no navegar, en la cual debía subir su familia y una pareja de cada animal para repoblar el nuevo mundo que surgiría después del diluvio. El mismo diluvio que comenzó cuando “fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas del cielo fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches».
Una vez consumada la catástrofe bíblica ordenada por Dios, el Arca de Noé habría encallado en la cima del monte Ararat, en la frontera de Turquía con Armenia, y desde ese lugar el patriarca bíblico inició la refundación y repoblación de la tierra.
Arca Noé
Foto: Reuters
La foto muestra una de las tantas replicas que se han construido del Arca de Noé.

Las primeras pruebas
Pero esa no parece ser la única prueba de la existencia del Arca de Noé. A saber: La primera mención no bíblica de la existencia del arca data de 1271 y aparece en los diarios del famoso viajero veneciano Marco Polo, quien en su viaje a China aseguró haberse detenido en el monte Ararat. Tras ascender a su cima, el italiano describe haber visto una gran nave de madera enterrada en los glaciares más altos de la montaña. Varios siglos después, en 1916, el explorador ruso Vladimir Rosskowizky, enviado a la zona por el zar Nicolás II, también habría encontrado sobre los 4 mil metros de altura del monte una embarcación de madera semienterrada en el hielo, regresando a la corte con pruebas concretas de la existencia del arca, como fotografías, restos de madera e incluso una película de 15 minutos, los que fueron destruidos por los bolcheviques durante la revolución rusa de 1917.
Los líderes revolucionarios, liderados por el mismo León Trostky, habrían considerado que el increíble descubrimiento de Rosskowizky iba en contra del ateísmo impuesto por los revolucionarios rojos, por lo que estimaron que lo más conveniente era eliminar esas evidencias para siempre.
En junio de 1949 una misión de la fuerza aérea americana fotografió lo que parecía ser una enorme construcción de madera metida entre el hielo. Y en 1955 el alpinista francés Fernand Navarra aseguró haber observado una estructura de madera a más de 4 mil metros de altura y que identificó positivamente como el Arca de Noé. Adicionalmente, logró rescatar un travesaño de madera negra que encontró entre el hielo (en el monte Ararat, una montaña de origen volcánico, no existen árboles).
Una de las pruebas más concretas de la existencia del Arca se produjo en 1962, luego que un avión espía norteamericano U2 fotografiara un enorme objeto metido entre el hielo del monte Ararat, en un sector que posteriormente sería denominado como la “anomalía Ararat”, una formación geológica inusual situada sobre los 4.600 metros que semeja haber sido depositaria del arca, ya que presenta la forma de un navío en forma de hoja, muy similar a la caricatura popular del arca con forma de barco, y cuyas medidas son bastante parecidas a las descritas en la Biblia. Esta fotografía ha sido estudiada durante más de 40 años por expertos de la NASA y todavía no se llega a ninguna conclusión.
En 1979, mientras el presidente de EE.UU Jimmy Carter viajaba a bordo del avión Air Force One durante una gira internacional, que en ese momento sobrevolaba a baja altura el monte Ararat, un fotógrafo de la agencia UPI que viajaba en el avión, aseguró que él, otros colegas y el mismo mandatario vieron desde sus ventanas, durante el deshielo de un glaciar, una “especie de enorme construcción rectangular de madera, parecido a un gigantesco vagón de Metro, partido en dos y metido entre el hielo del monte”. El presidente Carter, por cierto, habría narrado este acontecimiento con lujo de detalles en el diario de la Casa Blanca.

En cuanto a la humanidad, de la forma que está en estos momentos actuando, llena de ambiciones destructivas, odios, y falta de amor a todo lo creado , está siendo merecedora de otro diluvio que la borre de la faz de la Tierra para que Dios comience un nuevo mundo.
Cada uno saque sus propias conclusiones.
Un abrazo a todos y cada uno.