viernes, 15 de abril de 2011







EL ARCO IRIS Y LA ALONDRA





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Había una vez una pequeña alondra que soñaba con llegar hasta el Arco Iris.
Sus padres, hermanitos, abuelos, primos y amigos la escuchaban hablar de su sueño.Algunos le decían que a eso nunca lo lograría; otros, más optimistas, la alentaban para que pudiera cumplirlo. Ella se practicaba haciendo ejercicios para fortalecer sus pequeñas alas, soñando con el momento de llegar hasta él. Cuando vió que estaban lo suficientemente entrenadas, esperó la próxima lluvia y luego, cuando se formó el Arco Iris emprendió el vuelo; volaba, volaba, subía, subía, ¡hasta que por fín pudo llegar!.
Cuando estuvo frente a él le dijo:
_ Señor Arco Iris, no te imaginas lo que he soñado con llegar hasta tí.
_ Yo lo sabía, le contestó,- los ángeles me habían contado de tus ejercicios fortaleciendo tus pequeñas alas para poder llegar hasta mí.
_ Dime, pequeña alondra ¿qué quieres?.
Ella le contestó: un trocito de tu cinta de siete colores para llevárselo a mi mamá, ya que ella cada vez que te ve, se queda extasiada contemplando tu belleza; cuando te marchas queda triste, deja de cantar y dice:
 _ ¡quién pudiera tener un trocito de él para poder contemplarlo, ¡es tan hermoso!.
_Como yo quiero mucho a mi mamá, deseo llevarle un trocito de ti para que esté feliz todos los días.
El Señor Arco Iris mirándo con mucho amor a aquella inocente avecita le dijo:
_ Dile a tu mamá, que la Naturaleza a cada uno nos da un don; yo soy una gota de agua que cuando me atraviesan los rayos del Sol me descompongo en estos hermosos colores que ella tanto admira. Yo la veo con qué entusiasmo canta cuando me ve, y deseo cantar como ella, pero ya ves que no me es posible, así que acepto lo que soy y trato de que mis colores sean cada ves más brillantes para que cuando me ven se regocijen con mi belleza.
- Una de las cosas que más me alegra, es cuando desde mi lugar contemplo a la Tierra y veo el alborozo de los niños cuando me descubren, y, señalándome con sus pequeños dedos comienzan a decir: - ¡el arco iris! ¡el arco iris! y se regocijan ante mi presencia.
_ Regresa y dile a tu mamá de mis deseos de cantar como ella, así cuando me vea, recuerde que yo también admiro su canto, tanto como ella admira mis colores-.
La pequeña alondra le agradeció al señor Arco Iris la lección que le dio y volvió muy feliz junto a su familia que esperaba ansiosa su regreso. Cuando su mamá se enteró del mensaje que le enviaba el señor Arco Iris redobló su canto, porque entendió que cada uno tiene que dar sus dones con alegría en el corazón, para que sea un hermoso regalo para quien lo recibe.
Desde ese momento todos fueron muy felices, ya que mamá alondra aceptó ser quien era.


Y colorín colorado, este cuentito se ha acabado, con un abrazo a todos y cada uno.














jueves, 14 de abril de 2011

FIESTA EN EL CASTILLO

---------------------------------- Recibido a través de internetcrea tu firma animada
El pueblo que rodeaba la colina se despertó al oír al mensajero del Marqués que leía un edicto en medio de la plaza. "Se hace saber a todos que nuestro bien amado señor Marqués invita a todos sus buenos y fieles súbditos a participar en la fiesta de su cumpleaños. Cada uno de los que asistan recibirá una agradable sorpresa. Pide a todos un pequeño favor: cada uno de los participantes a la fiesta tenga la cortesía de llevar un poco de agua para llenar el depósito del castillo que está vacío." La leyó varias veces a la proclama y se volvió al castillo. En el pueblo eran muchos los comentarios: - ¡Bah! el tirano de siempre. Le sobran criados para hacerse llenar el depósito. Le llevaré un vaso de agua y ¡basta!. dijo uno. - ¡Que va! siempre ha sido bueno y generoso,¡ yo le llevaré un barril!. dijo otro. - ¡Yo un dedal y sobra!. manifestó otro. -¡ Yo un tonel!. dijo muy entusiasmado otro. Llegó el día de la fiesta y un extraño cortejo subió la colina hasta el castillo. Algunos llevaban al hombro pesados toneles o jadeaban en la cuesta cargados con grandes cubos llenos de agua. Otros mofándose de sus compañeros, llevaban pequeñas garrafas, botellón o, incluso, un vaso de agua en bandeja. La procesión entró en el patio del castillo. Cada uno vaciaba el propio recipiente en el gran depósito. Lo dejaban en un rincón y, luego, se dirigía contento hacia la sala del banquete. Asados y vino, frutas y tartas, bailes y canto se sucedieron hasta bien entrada la tarde. Al anochecer, el señor del castillo dio gracias a todos y se retiró a sus habitaciones. - ¿Y la sorpresa prometida?, exclamaron algunos,contrariados y desilusionados. Otros se mostraban alegres y satisfechos: - El señor Marqués nos ha obsequiado con una fiesta estupenda. Cada uno antes de marchar, pasó a recoger sus vasijas. Estallaron, entonces, gritos cada vez más fuertes. Gritos de júbilo y de rabia. ¡Las vasijas habían sido colmadas hasta el borde de monedas de oro!. -Ay, si hubiera traído un poco más de agua!. dijeron los que se mofaban de los que generosamente y con alegría se sacrificaron llevando toneles y grandes recipientes.
Pero ya era tarde. Recibieron en la misma medida que dieron.
Este cuentito deja una gran enseñanza, reflexionemos sobre ella.

jueves, 7 de abril de 2011

EL GUSANO Y EL ESCARABAJO.


Este es un lindo cuentito que deja una gran enseñanza, por eso se los doy a conocer. Recibido a través de internet

EL GUSANO Y EL ESCARABAJO.

Un gusano y un escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad,tenía poca visión y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos. El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez. Un día la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a éste su amistad con el gusano, preguntándole como era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior,un ser tan limitado en sus movimientos ... y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos. Pero el escarabajo estaba consciente que debido a la poca visión que tenía su amigo muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo. Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera. Fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose de su amigo para esperar que éste lo buscara. Pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo,pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que hacía cada día para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que volverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa. Al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera decidió ir a ver a su querido amigo. En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias e infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo y averiguar qué le había pasado. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. De como sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final. Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de voz, le dijo al escarabajo cuánto le alegraba ver que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste. El escarabajo sintió verguenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano y sintió dolor por haber perdido las buenas horas que pasaban juntos y, sobre todo por haberle puesto en una situación que le causó la muerte. Al final entendió que el gusano siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque,a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad. Y así aprendió varias lecciones ese día: Primera: La amistad está en tí y no en los demás. Segundo: El tiempo no condiciona las amistades. Tampoco lo hacen las razas ni las limitaciones propias o ajenas. Tercero: El tiempo y las distancias no son los factores que destruyen una amistad. La destruyen las dudas y nuestros temores. Cuarto: Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías, las ilusiones, ... todo lo que ambos compartieron en el tiempo se va con él. El escarabajo murió poco después. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo había aconsejado, pues fue decisión suya el prestar oídos a las críticas sobre su amigo.
Si tienes un amigo no pongas en tela de juicio lo que él es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en como habla,cuanto tiene, qué come o qué hace, pues con ello estarás echando en saco roto tu confianza. Reconoce la riqueza de quienes son diferentes a ti y, aun así, está dispuesto a compartir contigo sus ideales y temores. La esencia del gusano y el escarabajo se volvieron una sola en el plano más allá de esta vida.


Un abrazo a todos y cada uno.

martes, 5 de abril de 2011

EL COFRE--CUENTO HINDÚ


Abuela Hortelia hoy les trae un hermoso cuentito de origen hindú, con preciosas enseñanzas para ponerlas en práctica lo antes posible, para así ayudar a cambiar este mundo tan falto de los valores que hacen de él un lugar digno para vivir. Recibido a través de internet.

Se titula:

EL COFRE ENCANTADO.

Una antigua historia sufí cuenta que hace muchísimos años,vivió en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacía un triunfador en todos los aspectos de su vida, por lo que se consideraba el hombre más felíz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero fue en vano ... Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más felíz. Un día llegó hasta él un niño y le dijo: - Señor, al igual que tú, yo también quiero ser inmensamente felíz. ¿Porqué no me enseñas qué debo hacer para conseguirlo?. El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño dijo: - Sí, pequeño, a tí te enseñaré el secreto para ser felíz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres donde guardo el secreto para ser felíz ... Estos dos cofres son mi mente y mi corazón. El gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida. El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida. Por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todo lo que tienes. El segundo paso, es que debes quererte a tí mismo. Todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy capaz, yo valgo, soy inteligente, soy cariñoso, no hay obstáculo que yo no pueda vencer. Este paso se llama autoestima justa. El tercer paso que debes dar es poner en práctica todo lo que dices que eres. Es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas.Este paso se llama motivación. El cuarto paso es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es. Ellos alcanzaron su meta, logra tú la tuya. El quinto paso es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie. Ese sentimiento no te dejará ser felíz. Deja que las leyes de Dios hagan justicia. Tú sólo perdona y olvida. El sexto paso es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen. Recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza,mañana te quitarán algo de más valor. El septimo paso, es que no debes maltratar a nadie. Todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera. Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios. Observa a tu alrededor y descubre en las cosas y en las personas todo lo bello y todo lo bueno que hay en ellas. Piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes. Ayuda a los demás,sin pensar que vas a recibir algo a cambio. Mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades, comparte con ellos el secreto para triunfar y ser felices ... 

¿Les gustó?, ahora a poner en práctica estas sabias enseñanzas. 

Un abrazo a todos y cada uno.

domingo, 3 de abril de 2011


TRES AMIGOS.

Cony disfrutando de las flores del campo
Gogó y Pipo tomándose un descanso

Había una vez un conejito llamado Cony, un perrito llamado Pipo y un gatito llamado Gogó, que vivían en una pequeña granja.
Eran los mimados de los niños de la casa; al ser tan pequeños despertaban en ellos el deseo de cuidarlos y mimarlos. Se convirtieron en sus mascotas preferidas.
Cony, Pipo y Gogó se habían hecho muy amigos y se divertían juntos. Corrían carreras, se escondían uno del otro ..., así pasaban el tiempo muy felices, hasta que un día, a Pipo, se le ocurrió preguntarle a sus amiguitos:
- Queridos amigos, ¿ les gustaría saber que hay más allá del patio?-.
- Síiii - contestaron entusiasmados Cony y Gogó, ¡nos encantaría!.
Así fue que una tarde se lanzaron mundo adelante, llenos de nerviosismo por la aventura que iban a iniciar, sin la protección de los niños que mucho los cuidaban.
No era fácil caminar por el pasto. El más afortunado era Cony, ya que con sus saltitos iba adelantando su marcha.
Mientras lo hacían iban conversando sobre lo que se les cruzaba por el camino; pequeños animalitos, como un ratoncito, una lagartija. También hormigas con sus cargas, grillos y langostas que Pipo y Gogó querían atrapar ...
Todo era muy divertido. Cuando se cansaban se echaban a descansar y dormían alguna siestita, para luego emprender con más entusiasmo la marcha.
Así que de lejos vieron la pequeña cañada que corría cantarina, acompañada de caracoles, ranas, y, ¡una mamá pato acompañada de sus patitos nadaba feliz en sus aguas!.Como en sus orillas había árboles vieron a un Martín Pescador comiéndose una mojarra. ¡Cuánta cosas nuevas para ellos!.
Cuando llegaron a sus orillas,vieron reflejadas en sus aguas tres figuras, en la cual se reconocieron, ja ja ja .
- ¡Qué orejas tan grandes tengo!- decía Cony.
- Yo, ¡qué hocico! - decía Pipo.
-Yo, -qué bigotes tan largos! - decía Gogó.
Todo era risas y asombro entre los amigos.
En lo mejor de las risas, oyeron a lo lejos las voces de los niños que los llamaban; ¡no se habían dado cuenta de que el tiempo había pasado y estaban preocupados porque no los veían!. Así que Pipo empezó a querer llamar la atención con sus pequeños ladridos y Gogó con sus suaves maullidos.
Como Cony era el más rápido, trató de adelantarse para que los vieran. Así fue que los niños los encontraron con gran alborozo de ambas partes,porque el retorno les iba a ser difícil; mucho habían caminado y estaban cansados.
Los niños les redoblaron los mimos y caricias, y así volvieron todos felices a la casa. Se comieron todo lo que les dieron y ...¡ se durmieron con la pancita llena!.
Esta aventura nunca la olvidarían y tendrían motivos para seguir teniendo largos diálogos por mucho tiempo.

¡Qué hermoso es, que los amigos tengan en común, recuerdos de la niñez!.
Eso los mantiene unidos más allá del tiempo y el espacio.
Un abrazo a todos y cada uno.